Libro impecablemente publicado por Ediciones documentA/Escénicas (A/E 2020) con la dirección editorial de Gabriela Halac.

¿El arte de demoler? es un testimonio artístico de cinco años de trabajos compartidos a partir del significante “demolición”, “desde aquí”, Córdoba, Argentina.

Comentario de contratapa:

Estamos, al publicar este libro, en medio de una pandemia con finales impredecibles. Es, una vez más, una fabricación humana producto de la falta de respeto al mundo y a sus habitantes. Cuando termine, los efectos  nos harán replantear otra vez el problema de como cargar con un equipaje que la historia condenó por ser éticamente inaceptable, de cuanta memoria se guarda  y de cuanta se reescribe para mejorar el futuro. Una posición es que la memoria es intocable, hay que mantener la parte visual con los rastros y sus monumentos porque describe a los criminales con su entorno, eso sirve como advertencia. La otra es borrar lo más posible, hacer una limpieza para así construir un futuro cristalino vacío de interferencias. 

Las interrogantes siguen presentes hoy porque las autocracias vuelven a estar en acecho. Esta vez no localmente sino a nivel mundial y en respuesta a un simple virus. Es un virus que supera las viejas ideologías y que acentuará todos los problemas sobre las cuales las ideologías se habían enfrentado.

El ¿Arte de demoler? de Graciela De Oliveira es un diario de actividades que lidia con estos interrogantes, de cómo funciona el pasado en el presente. Narra objetivamente las opiniones y datos acumulados durante el proyecto Demolición/Construcción en Córdoba entre 2008 y 2012.  Al discutir los efectos de las memorias -evaluando qué cosas se guardan, qué cosas se demuelen, qué se construye-  también las mantiene vivas.

Luis Camnitzer, NY, abril 2020

Demolición / polinización

ÓN/ÓN ¿El arte de demoler? enuncia desde dentro un dispositivo artístico en obra (provisorio, inacabado, vacilante, en expansión). Un registro, una memoria, una conservación, un cuaderno de notas, el protocolo de un de trabajo durante el cual Graciela de Oliveira compuso una temporalidad plural: continuó con su labor doméstica (“pertenezco al colectivo de las amas de casa”) y la crianza de sus hijos, cursó estudios de antropología, tomó seminarios en distintas ciudades, compartió con amigos lo que la vida trae y lleva, conversó con Camnitzer, Mosquera, Catela da Silva, leyó a Didi Huberman, Agamben, Kristeva, Viveiros, Mauss… ÓN/ÓN ¿El arte de demoler? puede ser leído como un cuaderno de anotaciones -a la manera en que el etnólogo lleva su libreta de apuntes-, en el que Graciela sostiene -como se sostiene un objeto al que si se lo suelta se cae- una reflexión sobre el arte y sobre las prácticas artísticas, sobre lo que es y cómo es un dispositivo, sobre los Sitios de memoria y el lugar del arte en los Sitios de memoria. Ausencia de obra, situacionismo radical y trama de artistas sin proyecto que, en “tiempo real”, ejecutan acciones en cardumen pero abiertos a la coalescencia. Idiorritmo de un colectivo azaroso organizado en torno a la pregunta ¿qué es una demolición?, ¿qué hacer con una demolición?, ¿hay un arte de demoler? Pero también ¿qué es la libertad de expresión? y ¿cuál es el vínculo entre las prácticas artísticas y la militancia?

Diego Tatián, epílogo (parte)