Proyectos realizados en Casa de la Calle 12 de Octubre 433  Barrio Ducasse, Córdoba, 2008 – 2009

Proyectos-05
Primera presentación en la casa-demolición y trabajos previos

Proyectos-06
Segunda presentación en la casa-demolición y trabajos de apoyo

Proyectos-08
Taller en CCEC y dispositivo en la casa-demolición

Breve reseña histórica/personal del proyecto D/C, período 2007-2010.

“Así como nuestro inconsciente intenta escapar como puede de la fatalidad del relato familiar por el psicoanálisis,
el arte hace consciente los escenarios colectivos y nos propone otros recorridos por la realidad,
gracias a las mismas formas que materializan los relatos impuestos”. (Nicolas Bourriaud)

A fines del año 2007, tuve ante mí esta casa, estaba inhabitable, muy deteriorada y sin ningún valor arquitectónico patrimonial (fue una vivienda de auto-construcción realizada por un buen albañil de oficio) a pesar del deterioro tenía piezas posibles de recuperar, algunas carpinterías y los pisos. También la luz en algunos espacios era interesante, otras habitaciones estaban escasamente iluminadas, había texturas en las paredes, huellas del pasado en objetos allí abandonados, tanta información plástica por sí misma! Podía disponer de esta casa hasta que fuera vendida, de todos modos sería demolida para dar lugar al recambio urbano y tipológico. No se trataba de retrazar este proceso. Se trataba de trabajar a partir de un objeto residuo, deteriorado, indigno de ser habitado ya que no ofrecía ningún confort.

Dos mundos se entrecruzan constantemente en mi proceso: el de la arquitectura y el del arte, dos mundos aparentemente vinculados… sin embargo la posibilidad de hacer en esa casa un proyecto artístico se dio porque, dada la crisis económica, no pudimos realizar allí una obra arquitectónica inmediatamente. Cada vez que he querido reanudar mi profesión de arquitecta, me vi afectada y acabé haciendo un proyecto de arte… el azar?

Primer efecto ante esta casa: espejo para la desolación

La demolición a nivel personal, profesional y ante lo institucional. En ese momento leo “Pedro y la demolición” de M. Viñar, conciencia de demoliciones mayores, la social y cultural causadas por las dictaduras.

Segundo efecto: necesidad de compartir mi desolación

Donar la demolición como lo que realmente se tiene, inspirado el “per-dón” (donar la ofensa) de Las nuevas enfermedades del alma de Julia Kristeva (1995).

¿Qué sentido tenía hacer este proyecto sola, hacer una “interpretación”, hacer más imágenes ilustrativas de lo que se desmorona? No creo en la denuncia como algo efectivo hoy, no me interesa la crítica y no afirmo una visión absolutamente personal de nada. ¿Cómo buscar maneras operativas de crear herramientas que permitan comprender más la realidad inmediata sin que ésta nos devore? Si cada obra realizada es una prueba de fracaso, también es una licencia que nos permitimos para el yerro, para volver a intentarlo. Una idea que siempre he tenido de la libertad es la posibilidad de fallar como un derecho a no responder como esperan, no dar lo que la sociedad exige de uno. En el trabajo artístico cuando algún aspecto de la realidad resulta interesante, se vuelve una exigencia, hay que ir a su encuentro, apropiarse de sus signos el tiempo necesario y con quien haga falta. Necesitamos del otro para crear un espacio intermedio, visible para ambos, que no es propio ni ajeno, es una creación a partir de lo que se da, una entrega, un hacer contiguo. “Eso” que se hace visible en el espacio público y que pareciera que no es de nadie, ese cúmulo de roces cristalizados, inertes.

“Estimular el caos de manera productiva” decía Daniel Pflumm, esto es justamente!

Por dos años la casa continuó sin venderse. No es la casa en realidad lo que se vende, es su pedazo de terreno, sus posibilidades. Gracias a un sistema de colaboraciones, logramos concretar cuatro proyectos en esta demolición, en el que han participado muchas personas (como lo testifican los participantes más abajo) y se han generado muchos “espacios intermedios” que he tratado de capitalizar para reflexionar y mirarme en cada uno de ellos.

Tercer efecto: necesidad de cierre de etapa del proyecto en la casa.

Una conclusión inicial luego de dos años de trabajo. Para esto me valgo de volver al primer proyecto que hice en esta casa: la recuperación de mosaicos calcáreos de las habitaciones más antiguas, que transformé en “piezas numeradas”, cuidadosamente envueltas en un material gráfico a la manera de una primera publicación para ser llevada gratuitamente por el público y participarlos a una convocatoria que me permitió abrir diálogo con ellos. Este primer proyecto lo llamé “(*) asteriscos en nuestra memoria”, aludía también a que los otros artistas que participaron en esa manifestación inicial compartida, apelaron a demoliciones pasadas, pero aún vigentes, para sus obras.

Mi intensión fue hacer una repartición simbólica de la demolición de la casa entre nosotros, que pudiera extenderse a la demolición indiscriminada del patrimonio tipológico que está cambiando la identidad de la ciudad, tratamos de entender para asimilar esta acción avalada por las instituciones gubernamentales, que se produce en nuestra sociedad democrática y es en consecuencia, aprobada por la mayoría. Aún no he conseguido respuestas de que esta demolición patrimonial resulte de una anuencia de la población y sus  instituciones… por eso este proceso continúa abierto… loa mosaicos que quedaron, los llevé al patio del CCEC, generalmente considerada una “institución privada” (cuando es mixta municipal), quise hacer allí una repartición simbólica de la demolición entre dos instituciones, convoqué público para ayudarme a trasladar este símbolo de la demolición por un trayecto de la vía pública que vincula estos dos organismos

¿cómo trabajar mi demolición sin reconocerla? ¿cómo entender un poco más la demolición institucional sin ir a su choque?

“Una institución inteligente, paga artistas para que sean críticas con ella”, decía Dora García. Lo hace para no caer en el estatismo, rigidez o estrechez mental y para beneficiarse del espíritu creativo del artista.

Como dijo Philippe Parreno: “nada se denuncia desde el exterior, previamente hay que asumir la forma de lo que se pretende denunciar, o cuanto menos inmiscuirse en ello”.

D/C no es un proyecto neto de “arte relacional” como lo planteó Bourriaud, ésta forma de expresión se dio sobre todo en Europa, y puede funcionar como un referente teórico, pero al darse en nuestro contexto argentino, en una sociedad de postdictaduras es un proyecto más cercano al arte-comunicación, un dispositivo artístico interdisciplinar para búsquedas de mecanismos creativos de elaboración y comprensión de nuestro presente y entre nosotros.

Aquella casa derruida de la calle 12 de Octubre 433 fue demolida en Septiembre 2011. Antes que esto ocurriera, varios actores del arte y otras disciplinas, trabajamos en sus espacios coloridos, llenos de huellas de lo que  anteriormente fue casa de diferentes miembros de una misma familia, que la habitaron en distintos momentos y circunstancias. En 2007, cuando la adquirimos con un grupo de arquitectos, estaba muy caída, sus instalaciones sanitarias antiguas y con pocas ventilaciones estaban haciendo ceder el piso. Esto no impidió que sus espacios se convirtieran por un tiempo en salas expositivas y para la intervención artística: sus planos horizontales y verticales estaban llenos de información! Los pisos de mosaicos calcáreos estaban casi intactos,  percibimos allí luces especiales a distintas horas, hablamos de temas profundos sobre el papel del arte en la sociedad y a concretamos piezas artísticas. Luego de varios encuentros nos fuimos de allí, tampoco era una fórmula a seguir, sino para tomar coraje para transitar, hacer un proceso a partir de ir encadenando demoliciones, ésa casa era un ejemplo menor de otras demoliciones mayores, así fue que de allí donde teníamos toda la libertad expresiva, tan anhelada en nuestro campo de trabajo, nos fuimos a los ex-CCD, a leer otras paredes y habitaciones también llenas de relatos callados hasta hacía poco tiempo. (Ver proyecto Phronesis Criolla)

Agradezco a todos los que con tanta entrega han colaborado con D/C en la casa-demolición, así como a los nuevos colaboradores que continúan haciéndolo posible!

Graciela De Oliveira.

Villa Cabana, febrero 2010.

Un comentario sobre “Casa de la calle 12 de octubre 433 / 2008-2009

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